Lo que funciona cuando querés aprender inglés siendo adulto: rutinas, metas reales y exposición constante.
Hace poco encontré a alguien en Twitter comentando su experiencia personal con respecto a aprender inglés y me llamó poderosamente la atención. Es un ejemplo clásico pero poco visto de superación. Digo poco visto porque se está volviendo cada vez más complicado encontrar este nivel de motivación.
La situación es la de un adulto de 33 años que superó una de sus grandes frustraciones: hablar inglés. Cuenta que tenía un pésimo inglés, asumo que era principiante o un “falso” principiante; y que en 7 (sí, siete), llegó a un nivel B2 que es un nivel Intermedio Superior.
No entendí bien, pero cuenta que luego de eso, en otros 5 meses logró tomar el TOEFL, hablar fluido y hasta consiguió un trabajo en inglés. También hace una aclaración, explicando que para su generación esto significa mucho y que capaz que las generaciones jóvenes no entiendan porque él asume que todos los jóvenes manejan inglés por ser jóvenes. Pero sin entrar a debatir sobre esta última idea, me sorprende que teniendo 33 años habla desde una posición de adulto mayor.
Su método no tiene nada extraordinario más que TIEMPO, DISCIPLINA, y más adelante precisó de una considerable suma de DINERO. Digo considerable porque esa es una idea subjetiva, lo que para algunos es poco para otros puede resultar muy oneroso. Él estaba enfocado y decidido y por lo visto la disciplina no era un problema. Utilizó aplicaciones, videos de Youtube, googleaba, seguía a personas que enseñaban inglés. Puso en orden su aprendizaje redactando listas de palabras y reglas gramaticales. Cuenta que él mismo se daba cuenta de cómo avanzaba en la comprensión de textos y en armar estructuras gramaticales. Ahora bien, hablar y escuchar todavía eran temas pendientes.
Ahí es cuando decidió suscribirse a una de esas empresas que ofrecen cursos que tienen su publicidad esparcida por toda la internet. Dice que tuvo una buena experiencia con ellos y que logró llenar esos espacios que tenía vacíos en su proceso. Tal es la motivación que el curso que tenía una duración de 8 meses logró terminar en 7 semanas, sí, 7. De esta experiencia destaca las clases en vivo, las privadas y las grupales porque tenía que HABLAR SÍ O SÍ.
¿Qué hacía después? Cuenta que respiraba inglés y se exponía al idioma lo más que le permitía su rutina. Tal era el entusiasmo que se fijó como meta tomar el TOEFL. Para prepararse tuvo que contratar a una profesora particular y tomó 8 horas semanales durante 1 mes. Obvio que la profesora le daba guías y le corregía sus redacciones pero la mayor parte del trabajo quedaba en sus manos. Logró 78 puntos en el TOEFL, lo que le ubica en un nivel B2.
No estaba satisfecho. Sabía que había mucho por mejorar y es por eso que decidió viajar a Malta a estudiar y trabajar por 4 meses. Coincido con él cuando comenta que para él es más productivo y efectivo llegar a un país de habla inglesa con cierto nivel ya.
Termina su relato confesando que tenía muchas barreras mentales y que pensaba que en Colombia, su país, no iba a poder aprender. Se dió cuenta que no era así y que todo lo que logró lo hizo en línea y desde la comodidad de su casa. Sus estrategias fueron: a) ponerse metas con fechas y, b) hacer pequeños sacrificios.
Ahora, analizando más a fondo. Para lograr esto de aprender por cuenta propia tuvo que levantarse más temprano, creo 2 horas antes de lo habitual, porque resulta que tenía un trabajo como muchos de nosotros de 8 horas por día. También tenía los medios para pagar el curso en línea y la profesora particular. También tenía los medios para pagarse el viaje a Malta. Así es fácil dirán muchos. Nadie dijo que sería fácil, indoloro y gratis. Por eso precisamente a este tipo de situaciones se les llama “desafíos” y “logros”. Si cualquiera puede y no le resulta un stress, entonces cerremos todo y cada quien hace su vida.
Hay que tener presente que aún teniendo el tiempo, los medios y las ganas, muchas personas no lo logramos. Las palabras claves aquí serían la motivación intrínseca, las ganas de superación, y el de ponerse plazos. También es de suma importancia destacar su curiosidad, sus técnicas de estudio y su exposición al idioma. Esta era una relación bi direccional porque estaba en el ciberespacio el contenido para ser aprendido por un lado y por el otro, la persona que se dispuso a aprender e hizo que ocurriera.
¿Por qué les cuento esto? Me resultó muy inspirador, muy loable porque realmente se necesita de una voluntad de hierro y una disciplina militar y de ser realista. Necesitamos motivarnos pero también asumir que las cosas no se dan por arte de magia, hay que hacer que ocurran. Por otro lado, esto me llama a seguir buscando herramientas y métodos que puedan ayudar a los de las generaciones anteriores (mayores de 30, seguro) a aprender inglés o por lo menos contribuir a que el proceso sea más agradable y efectivo.
Yo mientras tanto estoy tomando clases de alemán de manera particular, porque en línea no me comprometo, para ver si puedo fortalecer de una vez por todas este nivel principiante que arrastro desde hace 10 años . Capaz no lo logre porque no hago las tareas ni veo videos en alemán pero sí me hizo rever la posición de muchos alumnos adultos que están tomando clases conmigo. De repente me encontré en el lugar del alumno adulto y eso hizo que varias prácticas asumidas pasen al control de calidad de mi práctica docente.
Ampliaremos.
Choice Learning Center
Más de 15 años acompañando adultos a alcanzar sus objetivos con inglés. Grupos reducidos, docentes cercanos y un método que funciona.